En vino y en directo #nosotrasquesomostannormales

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Me gusta el vino.

No me gusta desde siempre, me gusta desde que un día me ofrecieron una copa.

No era una copa de vino cualquiera, era vino del bueno, de ese que viene en botella de vidrio, que hay que beberlo en copa de cristal, que se abre con sacacorchos, vino que hay que abrir unos minutos antes de beberlo para dejarlo reposar y que es condición indispensable compartirlo con alguien interesante.

Puede parecer una obviedad, pero son detalles a los que a día de hoy, les doy mucha importancia, porque yo antes había probado el vino, pero no era lo mismo.

Mi curiosidad por esta bebida empezó a aumentar al mismo ritmo que aumentaba mi edad y empecé a sentirme atraída por variedades, denominaciones de origen, tipos de uva y oportunidades para poder probarlo y compartirlo.

De ahí surgió la primera Cata de Rok.

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Junté a un grupo de amigos de distintos grupos y monté un evento en mi casa. La regla era muy sencilla, para poder participar, los invitados tenían que traer una botella de vino y un trozo de queso para compartir, podían traer a quien quisieran, siempre que trajera una botella de vino. También era importante venir con muy buen rollo, porque mezclar a gente tan diferente sólo puede salir bien si todo el mundo tiene ganas de pasarlo bien.

IMG_8906El primer año fue todo un poco improvisado y se ha ido mejorando con el paso de los años. ¡Y ya van tres!

Hemos tenido de todo, botellas picadas, corchos deshechos por el paso del tiempo, chistes mil, borracheras improvisadas, música de todos los tiempos, platos típicos, quesos para montar un puesto, premios, vinos que explotan en el congelador, risas, ligues, historias de mulatos, post-eventos en el Aldabra y un montón de cosas más que sería imposible contar por aquí.

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Foto de Cristina Vilchez

 

Lo he hecho ya año tras año, pero me vais a permitir que les dé las gracias desde aquí a todos los que han formado parte de este evento durante estos tres años, a los que se incorporan en un momento en concreto, a los que preparan platos con cariño para que al final todo no sea beber y a los que vienen aunque no beban por una buena causa.

Y como he dicho, todo no iba a ser beber, aquí dejo una muestra de algunos de los platos que hemos degustado en los distintos eventos.

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Tortilla de patatas, empanadillas criollas, empanadillas árabes, quiche de bacon, ensaladilla, patés, etc.

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Panecillos de colores y sabores

Gracias a la #CatadeRok he ido descubriendo nuevos vinos, botellas que desconocía, nuevos vinos que disfrutar y que regalar, porque no hay nada mejor que compartir lo que sabes, y si de lo que sabes es de buenos vinos, encantada estaré de que lo compartas conmigo.

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vinos participantes en la tercera edición.

Nos vemos en la cuarta edición.

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Carpe diem

¿No te ha pasado nunca que cuanto más vives en un sitio, menos conoces ese sitio?
Da igual si es el sitio al que vas de vacaciones, donde vives, donde has cursado tu Erasmus, etc. Por alguna razón, porque está cerca o porque está ahí, siempre nos dejamos cosas por hacer o lugares que visitar.
Yo hice mi erasmus en Londres y, pese a haber estado allí durante cuatro meses “estudiando”, tuve la sensación de que me dejé muchas cosas por hacer, así que volví unos años más tarde y me propuse hacer más cosas y visitar más lugares. Y lo hice. Pero por desgracia no siempre tenemos esta segunda oportunidad.
Vivo en la provincia de Alicante y he tardado 17 años en subir al castillo de Santa Bárbara. Y no es porque no haya pasado días en Alicante y no haya tenido ocasiones de hacerlo, es simplemente, porque siempre había otra cosa mejor que hacer, otro viaje más interesante, otra actividad más curiosa. Lo vas dejando y como está ahí, no lo haces.
El otro día estuve hablando de este tema con unas amigas y me he propuesto visitar todos los lugares típicos de la zona en la que vivo y hacer todas esas cosas que siempre he querido hacer.
Hay playas espectaculares, miradores increíbles, chiringuitos en los que sirven hamburguesas riquísimas, edificios altos en los que las vistas quitan el hipo, fiestas populares en las que nunca he estado y un largo etcétera que aún no he vivido. Así que me he propuesto apuntar todas las cosas que TENGO QUE HACER o que llevo queriendo hacer desde hace tiempo y ponerles fecha.
Ayer ya cumplí la primera, que era subir a la Cruz de Benidorm.
Pero tengo una larga lista que espero poder ir cumpliendo durante este año:
1- Ir al chiringuito de El Torres
2- Ir a la isla de Benidorm (y probar el buceo por la zona)
3- Visitar Córdoba y comer una tortilla de patatas allí (que son las más gordas que yo haya visto en toda mi vida)
4- Pasar una noche en Tabarca
5- Disfrutar de Formentera
6- Andar la ruta del faro de El Albir (aunque habrá que esperar a que pase el calor)
7- Subir al Puig Campana (con esto lo mismo)
8- Bañarme en La Granadella
9- Subir al Peñón de Ifach
10- Ver el espectáculo de María Jesús (que además dicen que es súper picante, no sé yo…)
11- Morirme de impresión con Sticky Vicky (si queréis saber quién es, buscadlo en google)
12- Ir a los karaokes de Benidorm
13- Ver algún espectáculo en el Benidorm Palace
14- Subir a la terraza del Hotel Bali
15- Flipar en el cablesky
16- Visitar Finestrat y Guadalest
17- Salir más a cenar por el Albir
18- Cenar una noche con amigas en Ousteau
19- Dormir en el Asia Gardens (aunque esto es más bonito si tienes con quién compartirlo)
20- Ir al Iberia Festival.
21- Y muchas más que aún no se me han ocurrido o que no conozco.

Para algunas de estas cosas necesito amigos o gente con la que hacerlas, así que si te hace ilusión, quieres, puedes y te apetece, avísame y te uno a mi aventura, y si tienes algo que proponerme, tengo los oídos bien abiertos y la agenda lista para apuntar.

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Hola, ¿quieres ser mi amigo? #nosotrasquesomostannormales

Hola, ¿quieres ser mi amigo? #nosotrasquesomostannormales

Este fin de semana he estado pensando mucho en el significado de amigo y en cómo ha ido cambiando eso con el paso del tiempo.
Cuando eres un niño basta con jugar cinco minutos en el parque para que ese niño o niña se convierta en tu mejor amigo. No hay nada como acercarse a otro niño y decirle “hola, ¿quieres ser mi amigo? Y ya está, ya no hace falta nada más, es así de fácil.
Luego pasas al colegio y empiezas a forjar amistades “de toda la vida”, empiezas a tener a tus “mejores amigos” que, con suerte, durarán muchos años. Pasas a la universidad y entablas relaciones con gente que tiene intereses comunes a los tuyos y entonces las amistades se vuelven más selectas, más afines, más “como tú”.
Pero luego llegas al mundo laboral y la cosa empieza a cambiar, te plantas en un trabajo más o menos normal en el que acabas relacionándote con unas 10 personas habituales, quizás alguna más y te das cuenta de que tu círculo cada vez es más pequeño.
Si además has tenido la, llamémoslo desgracia, de irte fuera de tu ciudad a trabajar, o has roto con tu pareja después de muchos años estando juntos, la cosa se complica un poquito más.
A los adultos nos cuesta, en general, hacer amistades nuevas. Somos más puntillosos, somos más exquisitos, tenemos más prejuicios o simplemente, no somos capaces de romper nuestra zona de confort para decirle a alguien: hola, ¿quieres ser mi amigo?
Cada vez hay más gente sola, más gente dispuesta a hacer cosas pero con pocas posibilidades de hacerlo porque no encuentra la gente adecuada. Si te acabas de mudar a una ciudad, suele ser bastante complicado empezar una vida de cero cuando no conoces a nadie. Obviamente hay trucos y formas para superar esto, pero en general, depende de tu carácter y de lo que estés dispuesto a ceder.
Todo el mundo te dice: apúntate al gimnasio, haz algo que te guste… bla, bla, bla. Sí, la teoría es muy sencilla, pero esa gente seguro que no está en la misma situación que tú. Desde mi experiencia, la gente a los gimnasios no va a hacer amigos, como mucho a ligar, pero a hacer amigos no. Categóricamente, no.
Como he dicho antes, lo principal es la predisposición para conocer gente nueva, que a veces es muy necesaria. Cuando ya la tengas, el plan puede ser el siguiente:
1- Haz cosas que te guste hacer: así podrás conocer gente que se divierta con lo mismo que tú, ya sea cantar, correr, escalar, cocinar… las posibilidades son infinitas. Trata de encontrar gente compatible con tu forma de ser, obviamente no es algo que se encuentre en una tarde, pero funciona. Puedes buscar en asociaciones, foros, reuniones, convenciones, internet…

2- Desempolva tu simpatía: Cuando te acerques a alguien, sonríe. Háblale de algún tema referente a la afición que compartes con esa persona. Si tienes cosas en común, es más fácil conectar y escucha lo que esa persona tiene que decirte desde un punto de vista agradable y cercano.

3- Ten Paciencia: en un día no se hacen amigos. Puede costarte varias conversaciones, una película, unos cuantos cafés… poco a poco verás si tu relación con esa persona tiene futuro. Si es así, genial, si no lo es, a seguir buscando!

4- Habla con la gente: cuéntale que te acabas de mudar y no conoces nada, levanta el teléfono para llamar a quien te ha tendido la mano, no seas perezoso y apúntate a los planes que te surjan y trata a la gente como te gustaría que te trataran.

Yo he optado por pensar que no es necesario compartir todo con todo el mundo. Puedes tener muchos amigos para hacer cosas completamente distintas. Puedes tener amigos para ir de compras, para ver el fútbol, para ir a nadar, para tomar unas cañas…, cada uno de ellos puede ser bueno para una cosa en concreto y todos válidos al mismo tiempo.
Con la edad las cosas cambian, pero podemos simplificarlo todo y volver a la niñez y al “hola, ¿quieres ser mi amigo?”

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Fíjate que me da a mi que el 2014 va a ser mi año (imagen c) @eltarrodeideas)

Fíjate que me da a mi que el 2014 va a ser mi año (imagen c) @eltarrodeideas)

Se acabó lo bueno, acaban las vacaciones, acaba la navidad y empieza la vida real, la normalidad.
Esa normalidad que imploramos cuando nos dicen de quedar una vez más. No, no puedo más, no quiero comer más, mejor quedamos para un cafelito, ya si eso como en casa y nos vemos después, que yo creo que tanto polvorón no me está sentando bien.
Vuelve el madrugar, el acostarse pronto, el llevar a los niños al colegio, el tener un horario para todo, sobre todo para comer y para dormir, que no sé a vosotros pero a mi tantos días de descanso me desestabilizan totalmente.
Han sido unas vacaciones increíbles. No han sido muy largas, pero lo suficiente como para olvidar completamente mi vida normal.
He tenido tiempo de recuperarme de la gripe, que yo no me iba a escapar, de dormir mucho, de descansar más, de disfrutar de mi cama a la que tanto echo de menos a diario, de pasar tiempo con mi familia, de aplastar mi sofá, de ver tres películas seguidas, de salir, de comer, de beber, de comprar, de recuperar recuerdos, de ver amigos a los que hacía mucho que no veía, de recibir buenas noticias. He tenido tiempo de ilusionarme, de cocinar, de comprar, de decorar, de coser, de regalar, de recibir regalos.
He empezado el año con una sonrisa, rodeada de gente fantástica, recordando mil historias y compartiendo momentos únicos y tardes muy divertidas.
He podido conectarme a internet y escribir, y leer, y disfrutar de mi gente acercándola con skype, y tomarme una copita de ron virtual. He desayunado muy bien acompañada y he bailado hasta el amanecer.
He disfrutado tanto que he vuelto a ser una niña, he patinado, saltado en la cama, me he pintado las uñas de muchos colores, y he conseguido por primera vez el Rey del roscón.
He engordado, eso seguro, pero me he ganado cada gramo a base de quedadas y de momentos de felicidad compartidos.
Y hoy he vuelto a la realidad, me he vestido de rojo para derrochar energía y poder contrarrestar la mala que alguien pudiera enviarme en mi primer día de trabajo y aquí también he recibido buenas noticias.
Leí hace algún tiempo que la felicidad está en las pequeñas cosas y esa filosofía es la que voy a aplicar. Superado mi primer día de trabajo, voy a por un segundo reto, que es mi clase de patinaje hoy, mañana será la báscula, con la confianza de que esos kilos de más se vayan reduciendo poco a poco y enseguida llega el finde. De nuevo tiempo para disfrutar y hacer lo que me parezca.

El 2014 no ha podido empezar mejor, muchas cosas buenas, muchas noticias alegres y muchas cosas que vamos a celebrar durante todo el año.

Como dice El tarro de Ideas en esta imagen, me da a mí que el 2014 va a ser mi año, y si no es, pues que no sea por no intentarlo, ¿no crees?